1. Diseño de
espacios del juego
El profesor debe facilitar al alumno las mejores
condiciones posibles para el juego y debe ser capaz de organizar el ambiente
del mismo. El espacio ambiental será lo más seguro, estable y tranquilo que sea
posible. El aula se estructurará en espacios lúdicos que posibiliten el juego
espontáneo y libre, el juego en pequeños grupos y el juego entre todos, siempre
con unas determinadas reglas y propósitos educativos. Además, el niño también
necesita jugar y aprender al aire libre, por lo que tendremos en cuenta las
condiciones del patio escolar, los espacios verdes de la zona donde se
encuentre ubicada la escuela, los distintos espacios culturales de la zona…
2. Materiales
para el juego
Los materiales lúdicos que van a utilizar nuestros
alumnos deben ser estudiados y seleccionados cuidadosamente. El juguete es una
especie de «pretexto» que debemos tener en cuenta. Seleccionaremos materiales
lúdicos que favorezcan el pensamiento divergente y la creatividad de los
estudiantes como pueden ser los puzles, ábacos, marionetas, cuentos, canciones…
3. Estructuración
y organización de los tiempos de juego
Todo niño debe desarrollar tanto el juego libre
como el juego organizado, debe jugar individualmente y en grupo. Diversas
investigaciones señalan que el juego entre dos niños dura más tiempo y es más
productivo que el individual o el de tres o más niños; sin embargo, debemos
añadir que el juego espontáneo e individual se enriquece con las aportaciones y
experiencias que aporta el juego colectivo. Por tanto, el maestro debe
estructurar y organizar el tiempo para cada tipo de juego que utilice en su
clase.
4. Actitudes
del maestro respecto al juego
El maestro debe procurar desarrollar una serie de
actitudes en su papel de animador del juego. Debe adquirir una posición de
discreción y hábil observador y conductor del juego, descubriendo las actitudes
y capacidades de los alumnos. Esto implicará:
- una gran
capacidad para aceptar las expresiones y respuestas erróneas del niño,
justificándolas, cuando se produzcan, como algo normal dentro del proceso de
maduración y desarrollo del niño;
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Siguiendo
el proceso evolutivo del niño, debemos contribuir a facilitar la madurez y
formación de su personalidad a través de distintos juegos funcionales que
pueden ir ayudando a que el niño logre su coordinación psicomotriz, su
desarrollo y perfeccionamiento sensorial y perceptivo, su ubicación en el
espacio y en el tiempo.
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- la creación
de un clima relajado sin tensiones y permisivo: el niño debe trabajar en un
ambiente de libertad pero con el firme respeto hacia las normas; no debe
sentirse sometido ni mucho menos obligado. El maestro debe crear una relación
amistosa con el niño, pero siempre guardando las distancias, es decir, teniendo
muy presente que el alumno se tiene que sentir como lo que es y tiene que ver
al maestro como un adulto que se encarga de su educación;
- una actitud
permanente de escucha y diálogo: el maestro debe mantenerse abierto a todo y a
todos, estando dispuesto a desarrollar la comunicación y comprensión del niño;
- no anticipar
las soluciones: debe dejar que el niño las descubra por sí mismo y estimular al
alumno a que averigüe e invente; de esta manera, la motivación e implicación
del niño en el juego es mayor y el aprendizaje mucho más significativo;
- no acelerar
el desarrollo del juego: se trata de respetar la secuencia del juego. El
maestro no debe instigar al niño a acelerar de forma desmedida su proceso de
evolución;
- ofrecer
posibilidades de éxito: el niño necesita incentivo y aprobación; situaciones
que le permitan mejorar su autoestima, que demuestren al niño de que es un
persona «capaz»;
- la acogida de
preguntas, ideas y sugerencias, ofreciendo al niño oportunidades de ensayar,
experimentar y poner en práctica sus iniciativas.
En suma, debemos hacer una profunda reflexión sobre
el tremendo potencial educativo que poseen los juegos y cómo éstos son una
herramienta fundamental para las actividades de enseñanza-aprendizaje en la
escuela, pues constituyen una de las mejores e importantes fuentes de
aprendizaje motivando a los niños y haciendo que aprendan sin ni siquiera darse
cuenta. Este es todo el sentido de la conjunción de la cultura y la inteligencia
como formas lúdicas que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje.
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